Nicole Teschner
dirección general
huerta y sustentabilidad
comunidad
Teresita Pacheco
maestra
dirección pedagógica
Pamela Zapata
maestra
Hija de padre alemán y madre chilena, viví hasta mis tres años de edad en el lugar donde actualmente se encuentra Casa Liláh: una antigua parcela con árboles añosos en la comuna de La Reina.
La experiencia de poder vivir, aún dentro de una ciudad como Santiago, en contacto con la naturaleza, marcó mi visión de vida y me entregó recursos invaluables para valorar y entender la vida.
Casa Liláh se gesta desde el sueño de querer compartir este espacio-oasis, y desde la convicción de que el contacto con la naturaleza resulta primordial no sólo para el desarrollo de seres humanos plenos, sanos y felices, sino también para la continuidad de la vida humana en este planeta.
De profesión Artista visual y Educadora, emprendí desde muy joven un camino de búsqueda personal y profesional que pudiese aportar en el desarrollo de un nuevo paradigma cultural, formándome y llevando un camino constante de aprendizaje en distintas prácticas, filosofías o modelos de pensamiento; tales como la permacultura, la agricultura orgánica, terapia hortícola, la antroposofía, la ecología profunda, y la educación libre, entendiendo la interrelación y complementariedad de estos planteamientos como un todo interrelacionado.
Dentro de esta búsqueda constante, la maternidad me enseñó la importancia fundamental de entendernos como individuos cuya relación con la comunidad resulta vital.
Desde ahí, gestar y velar por esta comunidad educativa libre llamada Casa Liláh, tiene el sentido de acompañar no sólo el desarrollo de niños y niñas, sino también el desarrollo de las familias, reconociendo antes que nada nuestra humanidad luego motivando y facilitando el contacto con la naturaleza y las prácticas para un habitar sustentable, en una convivencia donde la comunidad es entendida como el espejo del alma de cada individuo, desde donde todos aprendemos por igual, disfrutamos y nos nutrimos de nuestra diversidad.
Orgullosa y agradecida de que Casa Liláh me permita no sólo facilitar sino también ser parte de este espacio comunitario, junto a un equipo que se distingue no sólo por su experiencia y profesionalismo en el trabajo con la primera infancia, sino también por su calidad humana y visión profunda del ser humano.
Hija de padres chilenos, nacida y criada en Argentina, llegué a Chile hace ya más de una década.
Acaso inspirada por mi madre educadora de párvulos, me formé inicialmente como psicopedagoga, para luego proseguir una licenciatura en Psicopedagogía y obtener posteriormente el título de Profesora de Educación Diferencial.
Gracias a lo anterior, tuve la posibilidad de coordinar y apoyar a equipos de trabajo a nivel técnico- pedagógico, tanto en la planificación como en la ejecución de Programas de Integración Escolar, al igual que en la implementación de Planes de Mejoramiento Educativo en Educación Parvularia, Básica y Media. De igual modo, he sido responsable del trabajo directo con niños, niñas y adolescentes con y sin necesidades educativas especiales en establecimientos de educación municipal, particular subvencionada y particular.
Hace un par de años, recibí emocionada la labor más desafiante de mi vida: ser mamá.
Sumada a mi formación profesional, la maternidad me impulsó a profundizar aún más en la mirada de las niñas y niños pequeños, buscando responder a sus necesidades y acompañar sus aprendizajes de manera amorosa y respetuosa, lo que -aunque pueda parecer absurdo-, suele muchas veces resultar contracultura.
Así, luego de una intencionada búsqueda en esa línea, me interesé tanto en estudios de disciplina positiva, como en los excepcionales aportes de la doctora Emmi Pikler, llegando luego a la antroposofía, cuya concepción me impulsó a comenzar un camino de formación en pedagogía Waldorf.
Me interesa, entusiasma y motiva especialmente el trabajo con primera infancia, por lo que estoy muy feliz de formar parte de Casa Liláh.
Chilena, madre de 4 niños y psicóloga de profesión con postítulo en psicoterapa transpersonal, me he desempeñado en el área educacional, así como en el ámbito de la justicia juvenil.
Diplomada en parentalidad positiva, he encontrado en la pedagogía Waldorf un camino de calidez y profunda coherencia, en un comienzo para acompañar el desarrollo de mis propios hijos, siendo la maternidad la experiencia más significativa en el desarrollo de mis habilidades, y en el descubirmiento de nuevos desafíos personales.
Tras un largo camino de acompañamiento a adolescentes a través del trabajo en integración psicosocial y reinserción social, el estudio de la pedagogía Waldorf me muestra y motiva en la importancia de la educación libre en la primera infancia como modo de prevención o intervención temprana, en la medida en que podemos procurar a través de ella, una infancia respetuosa, cálida y amorosa que contemple las necesidades humanas considerando los aspectos no sólo cognitivos, sino también físicos y espirituales del ser humano.
